Palabrafiel.gif (120336 bytes)

Proverbios 1:10
Hijo mío, si los pecadores te quisieren engañar, No consientas.

Aquel que no conoce a Dios, obra despiadamente para conseguir sus logros. Aún cuando sus actos vayan en perjucio de su prójimo, nada los detendrá.

Pero como si esto no fuera suficiente, es de su agrado, involucrar a otros, sobre todo a aquellos que son rectos en su proceder.

Es el mismo principio satánico "de la maldad compartida". Dios expulsó al Diablo de los cielos a causa de su "rebelión" y este angel caído quizo compartir su desdicha engañando a los primeros seres humanos en el jardín del Edén.

Este mismo principio rige en el corrompído corazón humano que no se contenta de pecar y arruinarse solo, sino que se goza cuando hace caer tambien a otros es sus desvíos.

El Cristiano debe buscar la fortaleza en su Señor para resistir la tentación.

Quizá hoy seremos expuestos al pecado o alguien quiera involucranos en sus turbios procederes, o situaciones que nos pongan en aprietos, y que muchas veces nos llevan a exclamar:

-Que debo hacer? Participo o no participo? Apruebo o no apruebo?

Es en esos momentos cuando debemos escuchar la voz de nuestro Padre celestial que nos dice: HIJO MIO... NO CONSIENTAS! NO CONSIENTAS EL PECADO!

Proverbios 1:15 Hijo mío, no andes en camino con ellos; Aparta tu pie de sus veredas:

Cristo nos llama a no consentir con el pecado de este mundo.

Efesios 5:6 Nadie os engañe con palabras vanas; porque por estas cosas viene la ira de Dios sobre los hijos de desobediencia.7 No seáis pues aparceros con ellos;

 

por Alejandro D. Riff

(c) 2002 www.palabrafiel.com.ar permitida su distribución con mención de la fuente.